Un poco de autobombo
Normalmente utilizo este blog para desahogarme. Es como una forma de autocrítica por la cantidad de lugares comunes y cosas con poco sentido común que hago a diario, arrastrado por las dinámicas de trabajo, los briefings, los clientes, y la propia ceguera de nuestra profesión. Lo hago, eso sí, autocriticando campañas en las que no he participado, porque una cosa es ser autocrítico, y otra cosa es tener instintos suicidas.
Alguna vez he piropeado trabajos, pero son las menos. Así que hoy voy a romper de un golpe las dos reglas no escritas fundamentales de este blog: en vez de criticar algo de terceros, voy a piropear algo mío.
Quedan abiertos los comentarios para que restituyáis vosotros el equilibrio, poniéndome a caldo, o mejor dicho, poniendo a caldo mi trabajo, que aquí siempre se han respetado a las personas.
Lo dicho, hoy he venido aquí a hablar de mi libro, ¿y por qué? Porque mi libro no nació como un libro, sino como publicidad de una marca de ropa.
Sí, los que no tienen presupuesto para insertar publicidad en medios, esa que se ve guste o no, tienen que intentar que su publi se vea porque gusta. Así que en vez de hacer anuncios con el logo más grande, intentan hacer cosas más divertidas y menos encorsetadas. En inglés: “branded content”.
“Padres no ñoños (Cómo tener un bebé y no volverse unos cursis)” tiene su origen en unos post que escribí en el blog de Noñoño, y que se titulaban “Consejos para papás y mamás no ñoños”. A pesar de tener un objetivo comercial, a pesar de que lo hacíamos para generar tráfico y conocimiento e imagen de marca, siempre evitamos caer en las rigideces del lenguaje publicitario. Nos olvidamos del briefing, del manual de marca, de los mandatories, de los call to action, etc. e hicimos algo que hablaba de la marca sin necesidad de mencionarla.
¿Y qué pasó? Pasó que la publicidad se convirtió en producto. Primero fuimos la propia marca (soy socio) quienes decidimos imprimir aquellos post, en una especie de pequeño manual de bolsillo titulado “Cómo tener un bebé y no volverse unos cursis”. Y luego fue la Editorial Planeta la que nos ofreció reeditar una versión más completa y elaborada.
La editorial nos propuso además cambiar el título por “Padres No Ñoños”, e incluir un adhesivo para el coche con la imagen de nuestro logo.
El libro salió a la venta el pasado 30 de abril, y el lanzamiento vino acompañado de la habitual campaña de comunicación, que me ha llevado y me sigue llevando por emisoras y diarios de toda España. Lo que, independientemente del éxito que acabe teniendo el libro, nos ha permitido alcanzar a muchísima más gente de la que jamás podríamos haber soñado con nuestros medios .
Y eso, amigos, creo que es más importante que un logo más grande, ¿no creéis?











